Sobre nosotros
Tratamientos personalizados para cualquiera
La prioridad en Arume es obtener los mejores resultados por ello la filosofía de trabajo es personalizar los tratamientos y adaptarlos lo más posible a cada persona. Cada cuerpo es distinto y por ello cada tratamiento también lo es. Cada cuerpo una necesidad.
Valoración personalizada
Cada tratamiento en Arume comienza con una valoración completa, un momento clave para conocer a fondo a cada persona. Analizo su estado físico y emocional, sus hábitos diarios, tipo de actividad, descanso y alimentación, así como posibles patologías, cirugías o alergias.
Este primer contacto me permite entender más allá del “estoy bien” y diseñar un tratamiento realmente adaptado a sus necesidades, logrando resultados duraderos y un bienestar global.
El diagnóstico, la clave del resultado
Cuando alguien acude a cabina para un tratamiento específico debemos escuchar lo que nos pide pero tb ver más allá de su necesidad de mejorar esa zona concreta ya que a veces la solución no es justo la zona que la clienta quiere tratar.
La importancia de un diagnóstico preciso
Si no realizamos un buen diagnóstico podemos tratar el problema y pasar por alto pequeños detalles que no nos ayudarán ni permitirán llegar a un buen resultado. Si estamos atentos a todo la información que nos facilita siempre obtendremos los mejores resultados y en algunos casos el problema que la clienta nos presenta es debido a otro problema que era imperceptible para ell@s e importante de solucionar para mi y así obtener el mejor resultado a largo plazo y no solo temporal como a veces ocurre.
Mis manos, mi mejor herramienta
Los puntos fuertes y distintivos de mi centro es la personalización de cada tratamiento adaptado a cada paciente con sus necesidades y por ello antes de comenzar con un tratamiento siempre realizo una valoración o diagnóstico previo para poder conseguir el mejor resultado y el trabajo manual.
Aunque tengo aparatología y me apoyó en ella siempre trabajo con mi mayor herramienta que son mis manos. El trabajo manual tanto en facial como en corporal es primordial. Me encanta tocar, palpar, sentir… es cuando más se aprecia la necesidad de cada piel.